Las exigencias del día a día, a veces, nos llevan a realizar posturas que sin darnos cuenta ponen en riesgo nuestra salud. Desde la carga de peso mal repartida a posturas incorrectas cuando nos sentamos, trabajamos o dormimos nos producen dolores crónicos a los que terminamos por acostumbrarnos y no prestarles la atención necesaria.

Tener conciencia de los momentos cotidianos en los que podemos hacer sufrir a nuestro cuello y cervicales nos ayudarán a minimizar dolencias y evitar futuras patologías musculares más graves.

Estos son nuestros consejos para que nuestra actividad diaria se descargue de tensiones:

  1. Si pasas muchas horas con una actividad mecánica como planchar, limpiar o coser; y si tu trabajo te exige estar sentado mucho tiempo, mantén siempre tu espalda recta apoyada en el respaldo de la silla y estira tu cuello cada media hora para liberarlo de las tensiones acumuladas.trabajar-frente-al-ordenador
  2. Hablar por teléfono con la cabeza inclinada hacia el hombro ya no es una opción. Utiliza auriculares y evitarás dolores innecesarios en tus cervicales.auriculares-movil-rehamedi
  3. Si necesitas levantar algo de peso, no olvides siempre flexionar las rodillas manteniendo el tronco recto en lugar de inclinarlo y forzar la postura. De igual modo para alcanzar algún objeto colocado en un lugar alto, no intentes estirar tu cuerpo hasta alcanzarlo. Es preferible utilizar un taburete o escalera que te permita subir hasta él.estanteria-libros
  4. Transporta tu carro de la compra o maleta empujándolo hacia delante en lugar de tirar de él y evitarás sobrepeso en la zona superior de la espalda.

Aunque muchos de estas recomendaciones es posible que ya las conozcas, es cierto que en la rutina diaria no siempre estamos atentos a cumplirlas y las molestias musculares acaban apareciendo. ¿Cómo combatirlas entonces?

Os dejamos una serie de estiramientos que podéis practicar cuando sintáis los primeros síntomas:

  1. Gira tu cabeza hasta completar un gran círculo hacia la derecha y después hacia la izquierda de forma suave y lenta para no dañarte.
  2. Di que sí con la cabeza. Primero lleva tu barbilla hasta el pecho y a continuación deja caer la cabeza hacia tu espalda recta lo máximo que puedas y vuele a la postura normal lentamente. Permanece unos segundos en cada posición.
  3. Di que no doblando el cuello a ambos lados y posteriormente déjalo caer hacia la derecha y la izquierda dirigiendo las orejas a los hombros, sin subir éstos, para estirar las cervicales laterales.
  4. Eleva los hombros simultáneamente hasta las orejas y déjalos caer llevándolos hacia atrás con suavidad.

Si los dolores se intensifican o persisten durante días, no dudes en consultar con un especialista que pueda diagnosticar a tiempo patologías que podrían agravarse.

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